viernes, 6 de septiembre de 2013

EL VOLCÁN TENEGUÍA. A las faldeas del volcán en erupción.

EL VOLCÁN TENEGUÍA. A las faldeas del volcán en erupción.

En Octubre de 1971 entró en erupción el volcán Teneguía en la Isla de la Palma cuya actividad duró solo veinte y cinco días. A pesar de su corta duración me dio tiempo para preparar un viaje "ex profeso" con el fin de poder contemplar un volcán en erupción, lo que ocurre poca veces durante la vida de una persona, en un entorno cercano y con posibilidad de verlo desde cerca. Ya parece que se despertaba mi afán aventurero y el temor que les inspiraba, aquella visita inusual, a mis padres y esposa no fue suficiente para desalentarme del peligroso empeño.
El Teneguía era un  tipo de volcán que, a primera vista y por la regularidad de su erupción, parece que permitía acercarse lo suficiente para ver salir las piedras incandescentes lanzadas al cielo a velocidades incalculables y sintiendo que algunas caían demasiado cerca de nosotros, como si quisieran recordarnos que no nos olvidáramos de dónde estábamos  y el peligro que corríamos.
Mientras tanto sentíamos moverse el suelo bajo nuestros pies en un continuo temblor que nos obligaba a permanecer agarrados unos a otros o a permanecer en cuclillas.
Mi espíritu inquieto arrastró a mi padre y con nosotros vinieron mi madre y mi esposa Maricarmen. Dejamos a nuestra hija pequeña María del Mar, que entonces tenía catorce meses,  con su abuela Casta y tomamos el avión para poder ver aquella maravilla que como imaginaba no se ha vuelto a repetir en nuestro entorno cercano durante todo el resto de nuestra vida.


No he podido localizar cuál es  esta población ni siquiera repasando Tenerife y la Palma en el Google Maps. Un amable lector de la Palma me aclara que esta foto es de la Isla de Gran Canaria. Gracias.

Aterrizamos en Tenerife, en el complicado aeropuerto de Los Rodeos, donde poco tiempo después, -en Marzo de 1977-, tuvo lugar el mayor desastre aéreo de la historia al chocar dos "Yumbos" que coincidieron en la pista, uno despegando y otro aterrizando. Fallecieron 644 personas, aunque la culpa no fue de peligroso aeropuerto, si no que creo recordar que se dio a causa de un una mala interpretación de la palabra gol, -se estaba radiando un partido internacional-, y la palabra en inglés "go, -ir"-. Pero aquel aeropuerto, muy complicado en el aterrizaje, pues hay que realizar un brusco descenso tras el paso por encima de la montaña, nos pareció una maravilla comparado con el de la Isla de La Palma, que es como un portaaviones atracado en el puerto. Una pequeña pista, muy corta, que penetra verticalmente en el mar, al entrar y al salir, y que era utilizada sólo por pequeños aviones de hélice, como el que nos llevó desde Tenerife a La Palma. 
Recuerdo, con claridad, cómo disfrutaba yo en el pequeño avión yendo por el pasillo hacia adelante y hacia atrás y de un lado a otro tomando fotografías aéreas, de las que han quedado muy pocas pues o valían poco o  de todas formas se perdieron. Aquellos paseos por la cabina me acarrearon el correspondiente mareo que tuve que soportar durante varias horas. Era la primera vez que me subía en avión y aquello, para mi, era como un juguete nuevo. La experiencia me enseñó que cuando menos camine por los aviones mejor estará me estabilidad física. Tras mi primera experiencia aérea en dos de los aeropuertos más difíciles del mundo, cuando aterricé en Sevilla di un respiro tan grande que, ya pisando hormigón, entonces todavía íbamos andando desde la terminal al avión, me puse de rodillas u juré que nunca más subiría en un avión. Años más tarde también vimos al Papa Juan Pablo II, "Pastor y Nauta", arrodillarse en el suelo y me imagino que no sería por puro pánico como a mi me ocurrió.
Circunstancias de la vida hicieron que entre el año ´71, de este viaje, y el 87, en que me subí a un avión para un viaje turístico que hicimos a USA, donde visitamos la fábrica de Silos Buttler, había tenido que subir decenas de veces a los aviones para cumplir con las necesidades que me imponían las responsabilidades que había tomado voluntariamente con las cooperativas y con Jóvenes Agricultores.
Más tarde he volado muchísimo aunque sólo perdí mi terror a los aviones después del 92, cuando le perdí el respeto a la muerte y con ello el miedo a los aviones, que al fin y al cabo no es más que miedo a la muerte.


Aeropuerto de La Palma. Wikl.

Este aeropuerto que dicen que tenía más de kilómetro y medio, desde el aire me parecía un portaaviones "recortado" y a pesar de ser tan corto,  las distintas y cambiantes corrientes de aire que lo azotan, desde los cuatro puntos cardinales,  lo convierten en uno de los aeropuertos más difíciles del mundo. No tuvimos ningún problemas en el aterrizaje ni en el despegue. También los vuelos fueron muy tranquilos, a pesar de la baja altura que nuestro pequeño avión utilizó en su "pasillo aéreo". Esta pista se había inaugurado un año antes y la prueba la había realizado el DC 3, el mismo tipo de aparato que más tarde lo utilizaría decenas de veces en los vuelos entre el Chaco y Asunción, donde cayeron tres de los cinco aparatos que disponía el Paraguay en 1995, durante los dos años yo pasé allí. Por suerte ninguno de los accidentes graves me afectó, aunque dos de los tres aparatos  se estrellaron en la pista de Puerto Casado, donde yo vivía.


Aeropuerto de Tenerife Sur hoy llamado Reina Sofía.

El mismo día de la visita al volcán regresamos a Tenerife para pernoctar y aquí posamos frente al aeropuerto de Reina Sofía que entonces era el Reina Isabel. Por cierto que no nos quedamos en el hotel que nos había reservado la agencia de viajes. Cuando llegamos al hotel y nos enseñaron las habitaciones que estaban impresentables, pues era un hotel muy viejo con falta de una buena remodelación, me padre pidió el inmediato traslado a un hotel "en condiciones" lo que nos concedieron sin ningún problema y nos trasladaron a un hotel de categoría superior al que teníamos reservado. El turismo de aquella época no era masivo y hacía falta reestructurar y modernizar toda su infraestructura turística para poder convertirse en uno de los puntos más importantes de España como lugar de esparcimiento vacacional.
En la Palma solamente habíamos visitado el pequeño pueblo de pescadores, en el camino de ascensión al volcán y que se había animado algo gracias al turismo de  alto riesgo. En el recorrido hasta el volcán pudimos observar una isla triste y montañosa de la que poco se grabó en mi recuerdo.
En el pueblecito, donde más tarde comimos, la gente es tan agradable y servicial como en el resto de las Islas Afortunadas. Pero aquella excursión no era una visita turística normal si no más bien específica para visitar el volcán y a este menester destinamos casi toda la mañana.
Nos acercaron al monte situado junto a Cumbre Vieja, nombre de la montaña donde tuvo lugar la erupción. Entre el volcán y nosotros había un pequeño valle como podremos ver en las fotos posteriores y la aventura no era tan arriesgada como podría parecer a primera vista. Yo había estudiado las características de este volcán y comparado su peligrosidad con los otros tipos de volcanes, muchísimo más peligrosos, como iremos contando  en los próximos párrafos.


Esta foto nocturna la tomé de una postal muy reciente y como podéis ver fue de noche y nosotros no pudimos ser.ya que llegamos por la mañana y por la tarde regresamos a Tenerife.


Como tal vez recordéis hay cuatro tipos de volcanes con respecto a su forma de espulsar la lava. 
El tipo Vulcano que era el que nos ocupaba ahora y que era relativamente seguro en su cercanía, aunque los científicos no descartaban una erupción tipo estromboliano.
El Hawaiano que se caracteriza por expulsar lava muy diluida y por lo tanto es muy previsible.
El Estromboliano en el que junto a la lava arrojan gran cantidad de gases
El Peleano que toma su nombre (de Monte Pelé) de la Montaña Pelada de la Isla de Martinica y cuyos gases mezclados con cenizas incandescente que expulsan son muy peligrosos.
El Teneguía "en ambas erupciones, -según los expertos de tipo estromboliano-, predominan rocas básicas (basaltos y basanitas), y la emisión de cenizas, piroclastos, escorias, bombas y lavas, acompañadas de una intensa actividad fumaroliana" (wik.),  es decir tiene la lava fluida y junto con ella arroja al cielo grandes piedras que pueden llegar, en algunos casos, a cientos de metros de altura. Desde donde estábamos las veíamos salir a gran altura pero no llegaban a los cien metros. Las fumarolas se elevaban verticalmente y por tanto tampoco parecían un peligro inminente, si bien es cierto que un fuerte viento en nuestra dirección nos hubiese hecho correr mucho más de lo previsto. La lava que sale a la superficie se solidifica rápidamente y los gases del interior de la roca volcánica hacen que se resquebraje con facilidad. Más adelante cuando visitemos las Cañadas del Teide veremos esas enormes lenguas de lava solidificada convertidas en un pedregal de ordenación imposible.



Mi padre tomando imágenes del volcán en la cámara Super 8 que era con lo que podíamos filmar en aquella época.


Hasta este lugar me dejó mi padre avanzar en dirección al volcán. Aquí se plantó y me largó una reprimenda por querer acercarme más, ya que, -argumentaba con toda la razón-, que lo mismo íbamos a ver desde allí que unos cientos de metros más cerca y el peligro era menor cuanto menos nos acercáramos. Maricarmen y mi madre se habían quedado al borde del camino donde nos llevo el taxi y no quisieron acercarse más pues, sencillamente, les daba exactamente igual verlo de cerca que desde un km de distancia. Estar allí de pie o de cuclillas no era nada agradable. Las fuertes explosiones se perpetuaban sin descanso,  el suelo no cejaba en una continua sacudida que impedía caminar de forma tranquila y sosegada. Había que caminar muy atento y preferentemente agarrándonos unos a otros para mantener el equilibrio. Era un terremoto constate, aunque de baja intensidad, cuya frecuencia continua, sin producir daños, servía como tranquilizador.
La lava que arrojaba el volcán en aquellos momentos se derramaba por la ladera opuesta de la montaña estropeando una pequeña playa que allí existía y se podían ver varias salidas laterales del volcán que la mayoría expulsaba solo fumarolas y creo recordar una pequeña boca que también lanzaba piedras junto con el espeso humo cargado de cenizas volcánicas.


En esta imagen se distinguen perfectamente las pequeñas rocas arrojadas por el volcán a decenas de metros sobre su cráter.

La presencia del volcán me traía a la memoria las múltiples referencias que había leído de Plinio el Joven que presenció en directo la desaparición de Pompeya desde un puerto cercano del golfo de Nápoles, -donde estaba con la escuadra comandada por su tío para intentar el rescate de los pompeyanos-. Desde su atalaya vio como el Vesubio, en la erupción del año  79 de nuestra era, arrasó Pompeya, Herculano y gran parte del golfo de Nápoles.
Este volcán,-el Vesubio, parecía de tipo Vulcaniano-,   hasta que en una de sus múltiples erupciones algún mecanismo de oclusión interna provocó una enorme acumulación de gases que se liberaron mediante una enorme explosión arrastrando con ellos varios kms cúbicos de material piroplástico y millones de toneladas de cenizas que sepultaron las dos ciudades y su entorno bajo varios metros de ceniza incandescentes matando instantáneamente a las personas que quedaban sumergidas en esa nube ígnea  y que ha permitido que en la actualidad se puedan conocer,- como el negativo de una escultura-, la posición de aquellas personas atrapadas en cada instante concreto, sus comidas, costumbres, casas, murales y mosaicos. Las personas que desaparecieron totalmente con el fuego dejaron su hueco y su impronta en la ceniza y hoy se recuperan sus figuras mediante el relleno de los huecos con yeso de los perfectos moldes dejados por las cenizas. Por otra parte los materiales no incandescentes se han conservado enterrados en las cenizas y la moderna arqueología nos ha permitido conocer cómo era Pompeya, con sus casas, calles, templos, palacios, sus frescos referentes a batallas o pornográficos, sus preciosos mosaicos, solerias, etc.


El cráter principal y los escapes laterales que se veían desde nuestro punto de observación.

También hacía poco que había leído una novela, -de la que no recuerdo nombre ni autor-, en la que contaba el gran desastre de la Isla de Martinica, cuyo volcán, del Monte Pelé, tras varias erupciones pasadas, a primeros del siglo, había estado anunciando otra gran erupción, mediante fumarolas, terremotos y alguna expulsión de lava. Las autoridades alertaron a toda la población de la isla para que acudiese a la capital, Saint Pierre, que entonces contaba con 26.000 habitantes y que se consideraba el lugar más seguro de la pequeña isla. Esta vana precaución  provocó una mayor mortandad, -28.000 personas-,ya que murieron todos los habitantes de la ciudad, que no habían huido, más los que allí se refugiaron, -excepto uno-. El hombre que se salvó, un criminal confeso, se escapó gracias a estar encerrado  en un tenebroso calabozo, varios metros bajo tierra y tras varias curvas y puertas de seguridad de la mazmorra. Tras el descubrimiento del sobreviviente, las autoridades consideraron que había cumplido su pena de muerte y fue amnistiado.
En los volcanes del tipo peleano la lava se solidifica rápidamente en la salida del cráter, formando un tapón que provoca una gran explosión posterior. Veamos un comentario de wikipedia:
"La lava es extremadamente viscosa y se consolida con gran rapidez, llegando a tapar por completo el cráter formando un pitón o aguja; la enorme presión de los gases, sin salida, provoca una enorme explosión que levanta el pitón, o bien destroza la parte superior de la ladera. Así ocurrió el 8 de mayo de 1902, cuando las paredes del volcán cedieron a tan enorme empuje, abriéndose un conducto por el que salieron con extraordinaria fuerza los gases acumulados a elevada temperatura y que, mezclados con cenizas, formaron la nube ardiente que ocasionó 28.000 víctimas".


Caldera del Taburiente.
Otro de los lugares que nos permitió visitar el fugaz viaje a la isla de La Palma fue el Parque Natural de la Caldera del Taburiente, lugar aislado, sin carreteras ni caminos interiores, cuya una visión se podía realizar desde una atalaya a la que se podía acceder en coche. Lo verdaderamente chocante en esta islas volcánicas es la vegetación exuberante en .los pocos sitios que disponen de agua en el resto es vegetación rala o inexistente.
El Parque puede visitarse a pie y con guía  utilizando la red de senderos desde donde se pueden ir contemplando la vegetación y los animales autóctonos.


Mi padre de camarógrafo. Ciertamente no recuerdo haberlo visto nunca más en esos quehaceres.

En cuanto nos instalamos en Tenerife alquilamos un coche con chófer-guía para que nos enseñase lo más importante que debíamos ver en la Isla.
Mi padre se había comprado una Super 8 para guardar los recuerdos del viaje y disfrutar luego filmando a los nietos. Disfruté de aquella cámara durante poco tiempo pues dos años después fallecía mi madre y ya nunca volví a utilizarla ni tampoco a ver las imágenes que teníamos grabadas del viaje y de las niñas. Se perdió la cámara y desaparecieron las valiosas películas que mostraban los primeros años de mis hijas.
En la foto superior estamos en las estribaciones del Teide, camino obligado de las excursiones en Tenerife. Si no me falla la memoria aquel día subimos en la telecabina hasta la misma cima, cosa que no hemos podido repetir en los siguientes viajes, pues normalmente el viento impide el funcionamiento del teleférico al que es muy peligroso subir a no ser que el día esté en calma.


Teleférico del Teide. foto wik.

Realmente era una experiencia única sentirte en el pico más alto de España, desde donde se divisa toda la Isla, especialmente la zona desértica que podéis ver en la foto, pues las diversas erupciones del volcán han formado, repartidos por su falda, ríos y planicies de piedra allá por donde se mire, de distintos colores y de distintas texturas, que corresponden a erupciones con muchos siglos de separación. Sin embargo, insisto en que no es nada fácil poder subir en el teleférico por culpa del viento. Otras tres veces hemos estado en Tenerife y nunca pudimos repetir la experiencia.


Treinta años más tarde con nuestro hijo Pepe

Qué magnífica vista de la la "colada" del Teide, solidificada y auto-triturada por la explosión de los gases interiores de la piedras volcánicas. Me impresionaron en los distintos viajes las diversas capas de lavas superpuestas que a pesar de contar con muchos años solidificadas parecían recién expulsadas por el volcán.
En aquella visita al Teide teníamos un propósito muy definido, -a parte de ver las maravillas del valle de la Orotava, las Cañadas del Teide y el propio pico del Teide al que, por supuesto no pudimos subir-, íbamos de noche para poder ver la "lluvia de estrellas" "Las Perseidas" desde un lugar privilegiado por la claridad de su atmósfera carente de contaminación atmosférica y lumínica. Tampoco esto puedo ser, apenas pudimos ver algo del cielo estrellado entre la continua capa de nubes que aquella noche cubrió la zona.


Pepe en el 2001 con el Teide al fondo.

El autobús turístico nos llevó cerca del Observatorio del Teide, -que junto con el del Roque de los Muchachos de la isla de la Palma-, forman uno de los conjuntos Astro-Físicos  más importante de Europa.
A la izquierda de la foto podemos observar uno de "los Roques" que moldea la erosión formando caprichosas figuras, que en algunos casos se mantienen en un frágil equilibrio y que son las que más llaman la atención. 


Maricarmen en uno de los Paradores que hay en la subida al Teide.

Sin lugar a dudas esta es la primera tarjeta de Felicitación Navideña, personalizada, que nosotros hemos realizado.
Ahora es algo corriente, pero para nosotros, sencilla gente de pueblo, aquella era una felicitación muy novedosa, que por cierto no recuerdo haberla usado nunca para el fin que estaba creada.


Papá en el Valle de la Orotava. 1971

En aquella época recuerdo que tenía una cámara Kodak, la cuadradita de bolsillo, que hacia unas fotos de formato muy pequeño, con muy baja definición y con unas prestaciones muy limitadas. Para más "Inri" los revelados eran bastante malos por lo que nuestras fotos del viaje de novios y de recién casados son deplorables, pero bueno, sirven para ejercitar la memoria, que buena falta me hace.
Esta foto que me había resistido a subirla por la mala calidad de la imagen, nos muestra a mi padre junto a la piña de plátanos y la he rescatado al ver que había subido la mía y la de mi hijo. Era importante colocarla justo en el sitio que le pertenece. En la cabecera.


Foto testimonial de la visita a Canarias 1971. La platanera.

Pepito en Valle de la Orotava, 2001.

Tengo dos tríos de fotos en los mismos lugares, aunque con treinta años de intervalo, lo que evidencia que realmente me llamaban la atención las plataneras y también el fabuloso falso ficus del Jardín Botánico con sus múltiples raíces como veremos más adelante. 
Aquí están las tres generaciones continuas de Pepe Hermano, que inicia mi padre ya que mi abuelo paterno se llamaba Vicente. Me enorgullezco de mi progenitor, capaz de haber elevado el nivel económico, moral y de formación de esta rama de la familia y mucho más me enorgullezco de mi hijo que se ha destacado sobre los dos pepes que lo preceden al terminar su Licenciatura en Derecho y reforzar posteriormente sus conocimientos con un "Master" de Derecho Fiscal y Laboral a fin de poder ejercer su carrera con eficacia.


Reloj de la Plaza del Jardín Botánico.

Al menos eso es lo que creo recordar que esta foto fue tomada en la Plaza del Jardín Botánico, pero de no ser así, me agradaría que alguien que tenga esta imagen más fresca me situara en el lugar exacto.
Desde aquí fuimos a visitar el Botánico, creado por Carlos III a finales del XVIII, para intentar reproducir aclimatar las diversas especies que importábamos de las indias Orientales y Occidentales y Australia. Este lugar me recordó inmediatamente el Parque María Luisa de Sevilla, que la Duquesa de Montpensier donó a la ciudad a finales del XIX y que sería utilizado en el mismo propósito ya que repite la plantación y multiplicación de la mayor parte de las especies aclimatadas en Canarias, ya que si nuestro clima no es tan benigno como el de las Islas Afortunadas si es lo suficientemente bueno para permitir el desarrollo de casi todas esas especies semi-tropicales.


Pepe Hermano senior bajo la "higuera" disfrazada de ficus.

Este árbol tan característico y que evidentemente nos llamó la atención entonces y también treinta años después, y que al parecer es originario de la selva amazónica de Perú o Brasil.
Este fantástico árbol, parecido al Ficus tanto por sus hojas grandes y oscuras, como por sus raíces enormes que se extienden sobre el suelo formando grandes "anclas" para darle fortaleza y estabilidad a un árbol que será significativamente grande y frondoso. Para un mejor agarre y sujeción, el árbol ha creado otra defensa al conseguir que las raíces que crecen en sus ramas inferiores se desarrollen hasta legar al suelo, donde se agarran fuertemente, convirtiéndose después en otro árbol, convertido a su vez, en otro enclave exterior al tronco que colabora en la estabilidad del monstruoso ejemplar.

Pepe Hermano con su inseparable cigarrillo durante 35 años.
Pepe Hermano Junior

Ciertamente no puedo saber si es el mismo árbol treinta años después o, simplemente es otra perspectiva del mismo, en un lugar donde las raíces han formado una serie de pequeños árboles que dan una estabilidad increíble al conjunto. Lo cierto es que es ficus o falso ficus o extraña higuera es un espécimen que llama la atención por su capacidad para afianzarse en el terreno de forma que ni temporales ni terremotos tengan con él muchas oportunidades para derribarlo.


Recuerdo inapreciable de mí madre, disfrutando de los animales que había en el Jardín Botánico.

No recuerdo qué animales había entonces  ni tampoco que estuviera habilitado el Loro Park, el orquidiario o el  precioso delfinario con sus actuaciones recreativas. Sí recuerdo que los visitamos en 2001 con Pepito que los disfrutó viendo las evoluciones y juegos de los delfines, y no se me olvida cómo tuvimos que sufrir el recorrido por la interminable zona reservada a los loros, con unos chillidos ensordecedores y que parecía no tener fin. 
En el ´71 aquel Jardín Botánico era un lugar tranquilo y agradable donde un paseo, viendo todas aquellas especies raras de plantas y árboles de otros continentes era un descubrimiento para nosotros y un placer  recrearse contemplando cada una de esas especies nunca vistas.  



Maricarmen desde un mirador en la subida al Teide.

Con esta foto nos despedimos de la visita que realizamos en el ´71 y completaremos el capítulo con la visita que realizamos en el 2001 con Pepito que fue de tipo turístico-educativa. Apoyándonos en excursiones organizadas, con guía, procuramos enseñarle un poco de historia canaria, sus especies animales y vegetales, lugares interesantes, costumbres actuales y de los guanches y de paso pasar nos días con nuestro hijo, ocupando egoistamente todo su tiempo, como los habíamos disfrutado en Paraguay, durante el verano boreal de 1995, donde no lo dejábamos ni respirar solo, tanto era el miedo que aquella selva nos provocaba  por los peligros ocultos para un niño de 7 años que no estaba acostumbrado a caminar ente bichos, insectos y plantas desconocidas.


Madre e hijo con el Drago Milenario, de Icod de los vinos, al fondo-

Este drago milenario, cuya edad exacta se desconoce, defienden en la Isla que posiblemente es el más longevo de la tierra y debe tener alrededor de mil años de edad. Mide 18 metros de altura, 6 m. de diámetro en la base y 20 m. en la copa. 
Sin entrar en muchos detalles habría que comparar su edad con algunos olivos milenarios que conocieron la época de Cristo o las de las secuoyas donde están demostrado los 3.200 años de una de ellas, cuyos anillos han sido contados en un estudio científico.
Este Drago Milenario está  bastante deteriorado ya que desde tiempo de los romanos , - lo que le atribuye una edad superior a los 1.500 años-, su savia era buscada por atribuírsele propiedades curativas, tanto de las enfermedades corporales como espirituales, y aunque hoy ya esté declarado Monumento Nacional y esté catalogado, el mal lo lleva en el interior pues su centro es un enorme hueco que facilita el desarrollo de los hongos y otras enfermedades.

Pepe en el complejo de las piscinas de Martiañez.

Este conjunto arquitectónico, diseñado por César Manrique,  ha sido desarrollado  a lo largo de muchos años. Contiene un gran lago y una serie de piscinas "naturales" que se llenan de agua del mar, renovándose constantemente, creándose un hábitat muy especial con unas piscinas de roca volcánica natural, un suelo blanco y un agua muy limpia de azul claro.
Nosotros no disfrutamos de esas aguas tan claras. Es más no recuerdo haberme bañado nunca en Canarias ni en ningún otro sitio del mundo exceptuando Estoril, -donde el agua me llegó a la rodilla-, y nuestras playas de Mediterráneo y del Sur de la Península. Nunca se nos ocurrió ir a Canarias a bañarnos en sus preciosas playas del Sur, pues poco le van a aventajar a las nuestras y en éstas nos ahorramos el avión. ¡Que no es poco!


Las palabras sobran. Difícilmente podría estar mejor acompañado. Sólo aumentando el número.

En el Paseo Marítimo de Puerto de la Cruz, junto a las volcánicas rocas que conforman la mayor parte de sus playas cercanas y que sólo con verlas y pensar en bañarse allí entra vértigo. 
Esta ciudad ha sido siempre nuestro destino preferido en las visitas que hemos realizado a Canarias y lugar obligado, excepto en los viajes "ex profeso" que hicimos a Las Palmas en visitas técnicas y de animación de Jóvenes Agricultores, que ya contaremos cuando llegue ese tema.
El Puerto de la Cruz es una ciudad pequeña, que al ser capital de la Isla, le confiere cierta categoría difícil de conseguir para nuestras ciudades peninsulares con su misma población. Sus gentes tan amables y cosmopolitas y el enorme auge de un turismo que se incrementa continuamente le imprimen un carácter que a mi no me importaría disfrutarlo el resto de mi vida.



Pepe junto a las afiladas rocas volcánicas

La economía de Canarias descansa muy especialmente en el turismo de masas, que sustituyó al turismo de élite de primeros y mediados de siglo anterior. Mirando la foto tomada desde su Paseo Marítimo sobre un enorme pedregal y alguna playa de arena negra, podemos apreciar con mayor claridad la capacidad creativa de los descendientes del pueblo guanche capaces de hacer un lugar privilegiado de un erial. Eso si cuentan con un clima y con un calor humano que facilita bastante esa labor.
También cuentan, y no es poco, con su delicioso Valle de Orotava que es un auténtico vergel desde donde se nos ha abastecido, hasta hace muy poco, de cuanto plátano se comía en la península. Hoy tienen más competencia y ellos han aumentado el número de productos horto-frutícolas de exportación.


Pepe. Puerto de la Cruz. 1971

Este día nos llevamos el segundo susto ·de infarto" con nuestro hijo. 
El primero fue en el Chaco, junto ala casa donde vivíamos, cuando un serpiente, presumiblemente venenosa, se le enfrentó en situación de ataque junto al pasillo por donde él tenía que pasar. Se le escapó un grito desgarrador y la madre, que ibas tras suya, se colocó entre la serpiente y Pepe y se quedaron quietos hasta que la serpiente dejó de considerarlos una amenaza y se retiró rápidamente, de forma que cuando acudieron los empleados de la casa en su ayuda ya había desaparecido de la vista. Junto a la casa había una ha. de césped que aunque bien cuidado era lugar de fácil escondite para una serpiente. Este episodio y otros no menos espeluznantes los relato en mi blog: pepehermano.blogspot.com en los capítulos titulados "Las aventuras del Chaco"
Este segundo susto fue menos espectacular pero no menos peligroso. Yo había enseñado a Pepito desde muy pequeño a disfrutar de los pequeños placeres de la mesa. Unas buena sardinas, en verano, junto al mar, en el chiringuito de la orilla son un placer, como lo es una buena carne roja, muy poco hecha, -casi andando, la pido yo-, como la disfrutábamos en Paraguay, Brasil o Argentina y que quisimos aquel día comparar con la de Canarias, isa que pedimos dos entrecot de más de medio kilo, por cabeza, muy poco hecho, sólo vuelta y vuelta.
Al principio todo fue bien, como de costumbre, pero a media comida Pepe se quedó muy callado y tieso. Se le haba atragantado un gran tozo de carne cuyos tendones tenían partido el bocado en dos una parte dentro y otra en la boca. Tardó algunos segundos, perecían horas, en poder liberarse de aquello y tragar aquel bocado que podía haber sido el último de su vida. 
Como todo lo que se puede contar, pasado el tiempo, aquello quedó en una anécdota, pero a u madre y a mi no se nos olvidará jamas el nudo que teníamos los tres en la garganta que parecía que también a nosotros se nos cortaba la respiración.




La Playa Jardín de Puerto de la Cruz

Es la mejor playa de la ciudad y como podéis ver está formada por arena volcánica, producto del incansable martilleo de las olas del mar, durante millones de años,  sobre las rocas volcánicas que originaron la isla. Esa arena negra y pesada no tiene el roce agradable de nuestra hermosas arenas Onubenses o Mediterráneas, exceptuando las del Sur-Oeste que son tan negras como aquellas y pedregosas. Tanto la parte de Málaga y Almería como el note de Tenerife disponen de unas arenas feas y desagradables y a cambio de ellas sus playas poseen unos servicios y lugares de ocio sencillamente envidiables.


El Timo de la Estampita

En uno de los viajes organizados estaba previsto ir a visitar un típico pueblo pesquero, donde al llegar, cada uno podía buscar un buen bar-restaurante donde degustar los platos típicos de la zona, especialmente pescados y mariscos.
Y no es que el pueblecito no valiera la pena, lo realmente lamentable es que no nos avisaran que ir y venir requería casi todo el día de autobús. Ni aunque me hubieran invitado a langosta, bogavante y cigalas con champán francés hubiera vuelto yo a pegarme un día de borrachera, en autobús, para ver un pueblo pesquero de los que en en la costa levantina y el sur de España podemos ver a cientos. 
Hay veces que las agencias de viajes, tensan tanto los temas para que el turista gaste dinero, que se olvidan que no somos tontos y que además tenemos buena memoria.



Fiesta Medieval.

El programa de visitas lo teníamos completo, sin embargo el tema recreativo estaba algo más endeble ya que para ir a la playa,  al cine o a los Centros comerciales no es necesario ir a Canarias. A pesar de ello, el delfinario y esta fiesta medieval, a la que fuimos con cena y espectáculo, eran buen complemento al atracón cultural que pretendía darle a Pepe. 
Aquella fiesta fue espectacular para los niños. Era una justa medieval, donde los dos grupos de jinetes, cada uno de un color, se batían en el centro de dos grandes grupos de asientos que había a ambos lados de la pista donde tenía lugar la justa. También cada lateral o grupo de asientos tenía un color y como podéis ver en la foto a nosotros nos correspondió el amarillo. Cada grupo tenía que apoyar y jalear al equipo del mismo color. Algunos, chicos y grandes, se lo tomaban muy en serio, otros, contemporizábamos. Pepe se quedó ronco de tanto chillar animando al "bando" amarillo, como se ellos se autodenominaban.
Mientras tenía lugar la justa, en medio de una descomunal algarabía, nos habían servido medio pollo, por cabeza, sin tenedor ni cuchillo y una jarra de cerveza o refrescos. Había que comérselo con las manos desgarrando la carne, al estilo medieval. Menos mal que el delantal identificador del color sirvió para que la grasa no nos llegase hasta las orejas. Lo pasamos bien pero para Pepe fue una experiencia que no olvidará mientras viva. En dos o tres días no pudio hablar con normalidad.

Esperando para entrar en el Museo de la Naturaleza y del Hombre

Entre las visitas culturales nos gustó especialmente el Museo de la Naturaleza y del Hombre del Archipiélago Canario. En el pudimos ver el origen geológico y su evolución. Los fenómenos vulcanológicos y meteorológicos que crearon y moldearon las Islas Canarias y que han determinado su paisaje, su flora y su fauna. Nos ampliaron allí los conocimientos ya adquiridos en las visitas guidas por la Isla, sobre la famosa Laurisilva Canaria,- o selva templada, nubosa y subtropical-,  propia de lugares cálidos y lluviosos, como más tarde tuve ocasión de verla multiplicada por cien en las selvas tropicales del entorno de río Iguazú y sus cataratas o en los valles internos de los andes cercanos a la selva amazónica.
Esta visita al Museo era un buen colofón  del recorrido turístico-cultural de Tenerife que había preparado para Pepe.